Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE...

  • La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) provoca problemas en la visión central, visión de líneas torcidas que deberían ser rectas y problemas para leer o reconocer caras.
  • La DMAE puede ser seca o húmeda; la primera consiste en un adelgazamiento de la zona de la mácula y la segunda en un engrosamiento.
  • Los pacientes con DMAE tienen, en muchos casos, antecedentes familiares.
  • Se puede frenar su evolución siguiendo una dieta mediterránea, realizando ejercicio físico y evitando el tabaquismo.
  • La DMAE seca no tiene tratamiento en la actualidad, pero la DMAE húmeda puede tratarse con inyecciones intravítreas regulares de fármacos.

La degeneración macular asociada a la edad afecta a la parte central de la retina, la mácula, y genera problemas de visión central, problemas para reconocer caras, para leer, etc. Los factores genéticos y la falta de hábitos saludables (mala alimentación, consumo de tabaco, falta de ejercicio físico) influyen en la aparición y progresión de la enfermedad.

DMAE seca o atrófica

DMAE húmeda o exudativa

Adelgazamiento y atrofia de la mácula

Engrosamiento del tejido de la mácula por inflamación o aparición de neovasos

Llevar un estilo de vida saludable puede reducir la progresión de la enfermedad

Actualmente no tiene tratamiento, aunque por el interés en la enfermedad, se están llevando a cabo muchas investigaciones.

Se pueden tomar suplementos nutricionales, en las fases iniciales de la enfermedad,  para frenar su evolución

Puede tratarse mediante inyecciones intravítreas de fármacos, que deben realizarse de manera frecuente.


¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)?

La degeneración macular asociada a la edad o DMAE es una enfermedad que afecta a la parte central de la retina, a la mácula, y como su nombre indica es una enfermedad que va progresando a medida que va avanzando la edad del paciente.


¿Qué tipos de DMAE existen?

Actualmente clasificamos la DMAE con dos formas principales:

  • DMAE seca, que científicamente se denomina DMAE atrófica, en la que se va atrofiando y adelgazando el tejido de la zona de la mácula. En algunos casos la DMAE seca o atrófica puede evolucionar hacia DMAE húmeda o exudativa.
  • DMAE húmeda o exudativa, en cuyo caso hay un engrosamiento del tejido de la mácula, debido a fenómenos de inflamación o la aparición de neovasos (vasos anómalos o pequeñas varices que crecen por debajo de la retina en la zona de la mácula, y dan lugar a sangrados, inflamación, presencia de líquido y a un aumento del grosor de esta zona). En fases avanzadas de la DMAE húmeda también pueden aparecen zonas de la mácula con el tejido atrofiado.
  • También hay otros tipos de DMAE (las llamadas “formas raras de DMAE”) que son más atípicas.

¿Por qué se produce? ¿Se puede prevenir?

FACTORES GENÉTICOS

Muchos de los pacientes con DMAE tienen antecedentes familiares, personas en su familia que se quedaron ciegas de mayores o perdieron la visión con los años y, por eso, algunos pacientes conocen la enfermedad.

También hay pacientes que la desconocen, y no saben que algún familiar suyo la sufrió, ya que hay formas de DMAE menos agresivas, o familiares que no llegaron a conocer, etc.

CONSUMO DE TABACO

También hay factores de otro tipo implicados en la DMAE, como es el tabaco, que se ha demostrado científicamente que acelera la DMAE.

MALA ALIMENTACIÓN

Además, también influyen los factores dietéticos. Seguir una dieta mediterránea enlentece la progresión de la DMAE.

ENFERMEDADES QUE AFECTAN A LOS VASOS SANGUÍNEOS DE LA RETINA

Las enfermedades que provocan alteraciones de los vasos de la retina, y de su irrigación y oxigenación, como son la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol o los triaciglicéridos altos…pueden hacer que la DMAE progrese más rápidamente. Por este motivo es importante que los pacientes con DMAE realicen análisis y controles habituales con su médico de cabecera para diagnosticar a tiempo y poder controlar estas enfermedades, evitando así empeorar el estado de su retina.

RAYOS ULTRAVIOLETAS

También hay factores menos estudiados, como la incidencia de los rayos ultravioletas, que pueden influir en una progresión más rápida de la DMAE.

FALTA DE EJERCICIO FÍSICO O HÁBITOS POCO SALUDABLES

La realización de ejercicio físico y en general un estilo de vida saludable ayudan a frenar su progresión

 


Otras recomendaciones

Se puede retrasar el inicio de la enfermedad y frenar su evolución siguiendo la dieta mediterránea, no fumando, haciéndose una analítica al año para descartar enfermedades que afecten a la retina como la diabetes, el colesterol y los triglicéridos altos, vigilar la tensión arterial, y en caso de cualquiera de estas enfermedades, realizar los controles oportunos. Además, algunos estudios han demostrado que tomar suplementos nutricionales puede hacer que la DMAE seca o atrófica progrese más lentamente.

Muchos de estos pacientes tienen antecedentes familiares, ya que es una enfermedad que puede ser hereditaria, y algunos conocen familiares que la han sufrido y vienen a hacerse revisiones para descartar esta enfermedad.

Algunos pacientes tienen formas muy agresivas de DMAE que evolucionan rápidamente. A pesar de los consejos y tratamientos actuales, a veces no se puede frenar la rápida pérdida de visión en estos pacientes. Por este motivo es tan importante el diagnóstico de la enfermedad en sus fases iniciales y realizar revisiones periódicas con el oftalmólogo cuando existen antecedentes familiares de esta enfermedad.


¿Qué síntomas provoca? ¿Cómo podemos detectarla?

La DMAE es una enfermedad que muchas veces provoca síntomas en los pacientes debido a la afectación de la parte central de la retina, la zona de la mácula, que es la responsable de la visión central. Por lo que las quejas de los pacientes con DMAE suelen ser problemas en la visión central, como problemas al leer, escribir, ver las caras de las personas… También pueden experimentar visión borrosa central, ver los objetos de tamaño diferente entre los dos ojos, alteración de los colores, visión distorsionada (líneas rectas deformadas)…

Muchas veces, las formas iniciales de DMAE pueden ser totalmente asintomáticas, y las detectamos los oftalmólogos en una revisión rutinaria al visualizar el fondo de ojo del paciente, en el que se ven anomalías en la mácula. Entonces, pueden solicitarse pruebas para determinar el grado de afectación y poder seguir la evolución de la enfermedad.

Los pacientes, pueden perder un poco de visión en un ojo sin darse cuenta. Por eso, es importante analizar la visión de cada ojo por separado. Pueden hacerlo tapándose alternamente un ojo y, luego, el otro, de forma regular. Los oftalmólogos aconsejamos a los pacientes con DMAE hacer un sencillo test de visión (Test de Amsler) en su casa, para detectar a tiempo cambios o empeoramiento de la visión central.


¿Cómo se diagnostica? ¿Hay que realizar pruebas? ¿Cuáles y en qué consisten?

La DMAE la diagnostican los oftalmólogos examinando el fondo del ojo y haciendo un estudio completo del paciente en el caso que se detecten anomalías en la mácula.

Se realizan pruebas diagnósticas (para conocer la anomalías de la mácula, la evolución de la enfermedad, la respuesta a los tratamientos que se realicen etc..) y también pruebas funcionales (analizar la visión del paciente), que pueden ser:

  • pruebas para conocer la visión del paciente: medición de la agudeza visual de lejos y de cerca, test de Amsler, campimetría o campo visual (que analiza el grado de afectación de la visión central);
  • escáner de la mácula: OCT (tomografía de coherencia óptica)
  • pruebas con contraste, como la angiografía con fluoresceína o verde indocianina
  • También en casos concretos pueden solicitarse pruebas de visión de contraste, visión de colores, pruebas de electrofisiología etc.

¿Tiene remedio? ¿Cómo podemos tratarla?

No existe un tratamiento curativo para la DMAE, pero hoy en día, hay tratamientos que la pueden parar o frenar, en especial la DMAE húmeda.

  • DMAE HÚMEDA

La DMAE húmeda suele ser más agresiva y evolucionar de forma más rápida que la DMAE seca.

Tenemos tratamientos que son fármacos que podemos inyectar dentro del ojo y así frenar la progresión de la DMAE húmeda.

Los pacientes que siguen un tratamiento para la DMAE húmeda con inyecciones, deben acudir a muchas visitas y pruebas de control, porque los medicamentos que se inyectan en la actualidad tienen una duración de pocas semanas. Son pacientes que deben someterse a revisiones continuamente, y realizar pruebas de manera repetida.

Aunque lleguen a estar estables, no significa que vayan a estarlo toda la vida. La DMAE es una enfermedad progresiva y en cualquier momento pueden experimentar un nuevo brote y precisar de nuevo tratamiento.

Las inyecciones intravítreas son un procedimiento que no duele porque se anestesia bien el ojo antes de inyectar la medicación. Se puede anestesiar el ojo con con colirios (anestesia tópica), o infiltrando anestésicos en la zona donde se realizará la inyección intravítrea (anestesia subconjuntival). Es un tratamiento que se realiza en apenas pocos minutos, de forma ambulatoria, no precisa ingreso y es importante que el paciente colabore y siga las instrucciones que se le indican.

En pacientes que no colaboran (por ejemplo, pacientes con Alzheimer) se puede realizar la inyección intravítrea bajo sedación.

  • DMAE SECA

Para la DMAE seca no existe ningún tratamiento curantivo, ni tampoco existen todavía medicamentos que podamos inyectar en el ojo para frenar su evolución (como ocurre con la DMAE húmeda).

Se pueden recetar suplementos nutricionales, sobre todo en las fases iniciales de la DMAE seca ya que numerosos estudios demuestran que pueden enlentecer la evolución de la enfermedad.

La DMAE es una enfermedad muy investigada porque es la primera causa de ceguera en pacientes de edad avanzada. Esto hace que haya muchísimo interés en encontrar un tratamiento curativo o tratamientos cada vez mejores para parar la enfermedad. Existen numerosos ensayos clínicos en curso que pueden suponer que en pocos años dispongamos de tratamientos mejores y más eficaces que los que tenemos actualmente.

En el futuro esperamos tener medicamentos que duren más tiempo y que reduzcan la carga para el paciente de visitas y pruebas, que a veces es complicado, porque se trata muchas veces de pacientes que requieren acompañamiento de los familiares.

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