Efectos oculares de la procesionaria

Efectos oculares de la procesionaria

Durante la primavera, las alergias y ciertas plagas aumentan. La procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) es una oruga que invade por igual las especies arbóreas, especialmente los pinos, que forman bosques, jardines, parques y zonas residenciales en el sur de Europa. Este año, además, el invierno suave y seco que hemos pasado ha hecho que su llegada se adelante.

Riesgos de la procesionaria

Las orugas procesionarias, con la llegada del buen tiempo, forman hileras en el suelo que a menudo causan la curiosidad de los más pequeños. Su presencia conlleva riesgos oculares no solo para ellos, sino también para los adultos y las mascotas. La oruga está envuelta por una serie de pelos que, al dispersarse y flotar en el aire, pueden entrar en contacto con nuestro cuerpo y producir irritación en la piel, en la nariz y en los ojos.

Efectos oculares de la procesionaria

En esta última zona, pueden incrustarse en la córnea, la capa transparente más exterior del ojo, o en la conjuntiva, la membrana que tapiza el globo ocular y llevar a trastornos que pueden ir de una ligera queratoconjuntivitis (inflamación de la córnea y la conjuntiva) hasta un choque anafiláctico.

También al contacto directo con la oruga, sus pelos pueden clavarse en la piel, en la que inoculan un producto tóxico que, en el caso de las personas alérgicas, conduce a la liberación de histamina.

En alrededor de un 10% de los casos, las lesiones cutáneas se asocian con síntomas oculares, ya sean tempranos o tardíos. Dichos síntomas oculares suelen ser difíciles de diagnosticar correctamente.

Las lesiones y síntomas oculares tempranos pueden incluir:

  • sensación de escozor y de sequedad
  • hiperemia (aumento en la irrigación del ojo)
  • edema o hinchazón de la conjuntiva y los párpados
  • empeoramiento de la reacción inflamatoria durante los siguientes días
  • sensibilidad a la luz
  • lagrimeo
  • formación de nódulos conjuntivales amarillentos que rodean normalmente el pelo de la oruga incrustado, y dan nombre a la afección conocida como oftalmia nudosa.

Las lesiones y síntomas oculares tardíos engloban las consecuencias de la penetración de los pelos en el globo ocular. En el caso de que dichos pelos migren hacia estructuras internas, podrían llegar a producirse nódulos en el iris, afectación de la esclera, glaucoma, uveítis, cataratas y panoftalmitis.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del grado de afectación y de los síntomas que presente el paciente, pero puede ir del uso de antihistamínicos a la administración de corticoides y a métodos higiénicos para el tratamiento de la blefaritis (infección o inflamación del borde de los párpados). En el caso de que la afectación derive en otras enfermedades, habrá que tratar la enfermedad en cuestión.

Por otro lado, se aconseja evitar cualquier contacto con la procesionaria, y con sus nidos, además de con cualquier árbol afectados por dicha plaga, para intentar evitar al máximo que, con el viento, los pelos de la oruga entren en contacto con los ojos.

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