Ojo seco o queratoconjuntivitis seca

Contenido médico revisado por - Última revisión 24/05/2022
Ojo seco o queratoconjuntivitis seca

¿Qué es?

El ojo seco es una enfermedad ocular común que se produce cuando existe una falta de lubricación y humectación de la superficie del ojo, ya sea porque la lágrima es insuficiente o de mala calidad. El paciente sufre molestias como picor, sensación de arena en los ojos, vista cansada, visión borrosa o fotosensibilidad. En los casos más graves, puede llegar a causar problemas visuales severos e incluso lesiones en la superficie ocular.

Esta afección, conocida también como queratoconjuntivitis seca, la padecen alrededor de 5 millones de personas en España y unos 100 millones de personas a nivel mundial. Suele aparecer en ambos ojos y es más frecuente entre las mujeres, especialmente más allá de la edad de la menopausia.

El origen de estas molestias es una mala función de las glándulas de Meibomio situadas en el párpado superior e inferior. Estas glándulas sebáceas son las que segregan los lípidos que sirven para hidratar y lubricar los ojos y, a la vez, evitan que las lágrimas evaporen la película lagrimal que cubre y protege el ojo.

El Departamento de Córnea del ICR dispone de la tecnología más innovadora, segura y fiable para el buen diagnóstico del ojo seco y para la determinación, de forma personalizada, del tratamiento que requiere cada paciente.


Síntomas del ojo seco

Los síntomas del síndrome del ojo seco son, además de la sequedad ocular:

  • Ojos llorosos, como respuesta del cuerpo frente a la sequedad ocular.
  • Ardor o sensación de pinchazos en los ojos.
  • Enrojecimiento ocular.
  • Pesadez en los párpados.
  • Presencia de una mucosidad viscosa en los ojos o alrededor de éstos.
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia).
  • Sensación de tener arena en el ojo.
  • Visión borrosa.
  • Fatiga visual que dificulta tareas cotidianas como la lectura o la conducción.
  • Inflamación e irritación de los ojos.

Estos síntomas pueden empeorar debido a factores ambientales y, en caso de presentar alguno o varios, es necesario acudir al oftalmólogo lo antes posible.


Causas y factores asociados

Hoy en día, el ojo seco afecta a un gran número de personas y es uno de los trastornos más frecuentes en las consultas oftalmológicas.

Si bien puede afectar a cualquier persona, la sequedad ocular es más frecuente entre mujeres, especialmente más allá de la edad de la menopausia, o en personas que viven en grandes ciudades en las que los niveles de contaminación atmosférica son más elevados. Algunos estudios demuestran también que en las zonas de mayor altitud, esa afección es más habitual.

Existen varios factores asociados a este síndrome:

  • Edad avanzada: con el paso de los años la lágrima pierde calidad y no hidrata el ojo como se debe.
  • Factores ambientales interiores, como el uso de aires acondicionados, calefacciones, ventiladores o secadores de pelo que pueden secar aún más el ojo y por tanto se recomienda evitarlos en la medida de lo posible si se sufre de ojo seco.
  • Factores ambientales exteriores como el viento o la contaminación. Al ser agentes exteriores y que por tanto no se pueden evitar, para aquellas personas que padecen la enfermedad se recomienda el uso de gafas de sol que protegen los ojos.
  • Cambios hormonales que afectan mayoritariamente a las mujeres (por ejemplo la menopausia).
  • Alteraciones dermatológicas, como la rosácea.
  • Uso frecuente de lentillas.
  • Consumo de fármacos como los antidepresivos, ansiolíticos, anticonceptivos o antihistamínicos.
  • Uso de dispositivos electrónicos durante largos períodos de tiempo.
  • Haber sometido a una cirugía ocular, como puede ser la cirugía refractiva con láser.
  • Viajar frecuentemente en avión.
  • Tratamiento con quimioterapia o radioterapia.
  • Malos hábitos alimenticios.
  • Sufrir ciertas enfermedades sistémicas o autoinmunes como la diabetes, la fibromialgia, el lupus, la artritis reumatoide, etc.
  • Problemas con el párpado, como la blefaritis.

Tipos de ojo seco

Principalmente se presentan tres tipos de ojo seco:

  • Acuodeficiente: El déficit de una de las capas de la película lagrimal (la capa acuosa) hace que el ojo no produzca la adecuada cantidad de lágrima.
  • Evaporativo: El problema no es la producción de lágrima sino la evaporación excesivamente rápida de ésta. Es decir, la cantidad de lágrima es normal pero, debido a la carencia de la capa lipídica de la película lagrimal, la lágrima se evapora demasiado rápido y se produce así la sequedad ocular.
  • Mixto: El paciente presenta tanto un déficit de la capa acuosa como de la capa lipídica. Es el tipo más habitual.

Diagnóstico

El principal problema para el diagnóstico de este síndrome es que presenta un cuadro de sintomatología muy genérico, que podría asociarse a otras afecciones tan habituales como una alergia o, simplemente, el envejecimiento de la persona. Por este motivo, la diagnosis de la enfermedad puede alargarse hasta que no se complete un estudio exhaustivo de la sintomatología, de la composición de la lágrima y del funcionamiento de las glándulas de Meibomio.

Algunas de las pruebas de diagnóstico a realizar son:

  • Análisis de la frecuencia de parpadeo y de la producción y calidad de las lágrimas.
  • Meibografía o imagen de las glándulas de Meibomio del párpado superior e inferior para comprobar su estado.
  • Fotografía de segmento anterior del margen palpebral.
  • Estudio de contraste para verificar el estado y sensibilidad de la córnea.
  • Biopsia de la superficie del ojo.
  • Analítica de sangre por descartar una enfermedad inmune asociada.

Tratamiento

Al tratarse de una enfermedad crónica, el tratamiento para el ojo seco es personalizado ya largo plazo, y requiere una valoración individualizada de cada caso y el estudio de los antecedentes del paciente.

Es relativamente frecuente para los pacientes sentir que ninguno de los tratamientos aplicados les aporta un alivio de los síntomas, a pesar de seguir todas las pautas indicadas por el especialista. Esto se debe a que en muchas ocasiones encontrar el mejor tratamiento puede requerir la combinación de diferentes terapias ay de un seguimiento continuado, así como de un cambio de hábitos, ya sea en la dieta o en el entorno en el que se mueve el paciente.

El tratamiento principal y más innovador que existe para el ojo seco hoy en día es la Luz Pulsada Intensa (Intense Pulsed Light, IPL), que consiste en la aplicación de impulsos térmicos en torno al ojo para conseguir estimular las glándulas de Meibomio, restablecer su normal funcionamiento y reducir la inflamación.

El tratamiento IPL es una solución específica que deja atrás tratamientos genéricos al actuar en el foco del problema con los siguientes efectos:

  • Reducción de la inflamación de la superficie del ojo.
  • Recuperación del flujo habitual del ojo para evitar la evaporación lagrimal.
  • Eliminación de las venas anómalas que rodean las glándulas de Meibomio, con lo que se reduce mucho más la posibilidad de que vuelva a aparecer el apego.
  • Mejora de la circulación sanguínea
  • Estabilización de la flora conjuntival

Con la estimulación térmica IPL se consigue mejorar la composición de la lágrima y, por tanto, también la calidad de vida del paciente al notar menor enrojecimiento y sensación arenosa, mayor comodidad para utilizar pantallas y ordenadores y menor necesidad de utilizar lágrimas artificiales .


Tratamiento IPL

Sesión de tratamiento con luz pulsada intensa (IPL) en el Insitut Català de Retina. Paciente y auxiliar deben usar gafas protectoras durante el tratamiento. Foto: J. Casanova / ICR.


Además se puede combinar con otros tratamientos genéricos, que suelen incluir:

  • Una higiene adecuada de los párpados. De esta forma, se eliminan los excesos de secreciones que pueden causar otras afecciones oculares asociadas (blefaritis).
  • Uso de lágrimas artificiales. Este tipo de tratamiento ayudará a mantener los ojos húmedos y lubricados.
  • Uso de colirios antiinflamatorios o antibióticos y/o toma de corticoides.
  • Exfoliación de los párpados para eliminar los residuos provocados por la descamación y las bacterias que se hayan acumulado por la falta de lágrimas.
  • Sondaje de las glándulas de Meibomi para abrir el conducto lagrimal y extraer las secreciones acumuladas en el interior.
  • Bloqueo de los conductos lagrimales con la introducción de tapones de silicona/hielo en el conducto lagrimal para que las lágrimas naturales permanezcan en el ojo más tiempo.

Para evitar y/o aliviar los factores de riesgo que provocan el síndrome del ojo seco podemos tomar una serie de medidas de precaución:

  • Uso de lágrimas artificiales, que pueden adquirirse sin prescripción médica. Normalmente se pueden administrar tantas veces como sea necesario, aunque es necesario comprobar las pautas de administración de cada tipo de gotas antes de la administración. Si se prevé su utilización con una frecuencia superior a las dos horas, será preferible la utilización de lágrimas artificiales sin conservantes.
  • Aplicación de geles lubricantes, algo más espesos que las lágrimas artificiales. Sin embargo, al ser más espesos pueden enterañar la visión, por lo que se recomienda aplicarlos a la hora de acostarse.
  • Evitar los movimientos de aire, ya sean los naturales del entorno exterior, como el viento, o los provocados por aparatos como los ventiladores o los secadores de pelo, ya que pueden secar más los ojos. Si el agente que lo provoca es externo y no se puede evitar (viento), se recomienda llevar gafas de sol envolventes que protejan los ojos.
  • Uso de humidificadores. Los aires acondicionados y la calefacción pueden producir mayor sequedad, por lo que el uso de humidificadores puede reducir la sequedad del ambiente y aliviar un poco los síntomas.
  • Dejar que los ojos descansen. Si leer o ver la televisión agrava los síntomas de la sequedad, es necesario hacer pausas para descansar los ojos y parpadear con mayor frecuencia para recuperar la humedad perdida.
  • Evitar el humo del tabaco. Las razones para mantenerse alejado del tabaco son incontables, y una de ellas es que puede irritar los ojos secos y, de hecho, es uno de los factores que aumenta el riesgo de sufrir esa afección.
  • Aplicar compresas calientes sobre los ojos y realizar una limpieza suave de los párpados con jabones específicos puede ayudar a liberar el aceite que se acumula en las glándulas de los párpados, lo que puede mejorar la calidad de las lágrimas. Es necesario aclarar el jabón por completo una vez terminada la limpieza.
  • Incluir suplementos de ácido graso omega-3 en la dieta puede aliviar, en algunos casos, los síntomas de la sequedad ocular. Este componente se puede encontrar de forma natural en el pescado azul (salmón, sardinas, anchoas) y en las semillas de lino. Consulta a tu oftalmólogo para saber si sería recomendable tomar suplementos de ácidos grasos omega-3 y en qué forma y dosis.

En cualquier caso, siempre será necesario acudir al oftalmólogo para que establezca un tratamiento personalizado si notamos cualquier síntoma o molestia en los ojos.

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