Queratocono

Contenido médico revisado por - Última revisión 29/05/2018
Queratocono

El queratocono se produce cuando el tejido de la córnea se deteriora modificando su forma esférica habitual por una forma de cono. Como la forma de la córnea se ve alterada, la visión se distorsiona.

La córnea es una de las partes más importantes del ojo. La luz se introduce en el ojo a través de la córnea y, esta enfoca los rayos de luz para que podamos ver con claridad.

El queratocono es uno de los trastornos más comunes de enfermedades degenerativas de la córnea, se suele detectar durante la adolescencia y puede seguir desarrollándose hasta la edad adulta.


Causas del Queratocono

Se asocia este trastorno ocular a una base genética, ya que un 10% de los afectados por esta patología tienen a una familiar que la padece, pero también puede aparecer esporádicamente.

Así mismo, este trastorno visual puede asociarse con otros factores:

  • Lesiones oculares; se relaciona el queratocono con un exceso de roce o frotamiento ocular continuado, así como, con el uso de lentes de contacto durante períodos largos.
  • Alergia ocular; que provoca que se restrieguen los ojos de forma continuada.
  • Otros trastornos visuales; el queratocono puede ser causado por patologías como la queratoconjuntivitis vernal, la retinitis pigmentaria o la retinopatía del prematuro.

Síntomas del Queratocono

El Queratocono puede producirse en uno de los dos ojos aunque acostumbra siempre a desarrollarse bilateralmente.

Lo síntomas que suelen aparecer son:

  • Visión borrosa y distorsión de las imágenes.
  • Fotofobia o gran sensibilidad a la luz, visión de destellos y deslumbramientos.
  • Irritación ocular que puede ser leve o moderada.
  • Astigmatismo irregular y miopía.
  • Hinchazón o edema repentino de la córnea.

¿Cómo se diagnóstica el Queratocono?

El Queratocono puede ser diagnosticado realizando un control oftalmológico rutinario.

Aunque el oftalmólogo  dispone de  pruebas complementarias específicas que permiten un diagnóstico más exacto:

  • Topografía Corneal: con esta prueba se obtiene una foto de la córnea y se estudia el mapa topográfico de la superficie ocular.
  • Queratometría: esta prueba servirá para determinar la curvatura de la córnea.
  • Tomografía de coherencia óptica: permite realizar cortes ópticos de alta resolución de la córnea.

¿Cuál es el tratamiento para el Queratocono?

El tratamiento para el queratocono se establecerá en función de los síntomas y el grado de evolución en el que se encuentre.

El tratamiento, a día de hoy, sirve para frenar el desarrollo de este trastorno, pero no existe una cura total.

Los diferentes tipos de tratamiento son:

  • Gafas o lentes de contacto semirrígidas; las gafas se usan en una fase inicial. Las lentillas semirrígidas se usan para aplanar la córnea y permitir que la luz que entra en la córnea se refracte de manera correcta y evitar la distorsión de la visión.
  • Anillos intracorneales; se realiza una pequeña intervención en la córnea para insertar el anillo a modo de sujeción. El anillo ejerce presión y aplana la córnea, permitiendo que la luz entre en la córnea de manera centrada y se recupere la nitidez de la visión.
  • Crosslinking (CXL); esta técnica se puede aconsejar como complemento a los anillos intracorneales. En este tratamiento, se utiliza una fuente de luz ultravioleta y gotas de riboflavina en los ojos para facilitar la reticulación (crosslinking) y fortalecer las fibras de colágeno de la córnea, para aplanarla y frenar el desarrollo del queratocono.
  • Trasplante de córnea; cuando los tratamientos anteriores no impiden la progresión del queratocono, se debe recurrir a esta última técnica. A día de hoy, la técnica permite realizar el trasplante de únicamente la parte afectada de la córnea. Esto permite que haya menos probabilidades de rechazo y el tiempo de recuperación es menor.

¿Cómo prevenir el Queratocono?

No existen medidas específicas de prevención para este trastorno ocular.

Se recomienda realizar controles oftamológicos regularmente ya que la detección precoz es importante para el abordaje de este trastorno, especialmente, en pacientes jóvenes, ya que es la población de mayor riesgo.

Es recomendable que aquellas personas que tienen antecedentes familiares de esta enfermedad, acudan a revisiones cada cierto tiempo para realizar un buen control de su salud ocular, ya que es una patología casi asintomática y, por lo tanto, difícil de detectar sin un control oftalmológico.

 

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