La Dra. García examina a una paciente. Tanto en verano como en invierno, cuidar de los ojos incluye hacer revisiones oftalmológicas regularmente.

La salud visual es una cuestión de todo el año, pero durante los meses más calurosos aumentan ciertos riesgos, por lo que el equipo médico de oftalmología recomienda tomar ciertas precauciones. Lo explica en esta entrevista la Dra. Susana García, responsable del Departamento de Oftalmología General del Institut Català de Retina.

¿Qué pasa con los ojos en verano?

Durante el verano, en especial este, con las olas de calor que estamos padeciendo, los ojos van a estar más expuestos al sol, al aire acondicionado y a las aguas de piscinas y del mar.

¿Cómo podemos cuidarlos?

Va a ser importante proteger los ojos con gafas de sol adecuadas, evitar que el chorro del aire acondicionado nos dé directo a los ojos y mantenerlos hidratados.

¿Todos debemos protegernos por igual? ¿Quiénes son más vulnerables?

Hay personas que necesitan prestar una atención especial al cuidado de sus ojos durante el verano: son más vulnerables niños, personas mayores, usuarios de lentes de contacto, personas con ojo seco o cirugía ocular reciente y quienes pasan muchas horas al sol, especialmente si además tienen los ojos claros. Todos ellosse benefician especialmente de una buena protección frente a la radiación UV, la hidratación ocular y unas adecuadas medidas de higiene.

¿Qué precauciones podemos tomar para bañarnos?

Es mejor usar gafas de natación o buceo, evitando abrir los ojos bajo el agua sin protección, ya que el cloro y la sal pueden irritarlos. Si los ojos entran en contacto con el agua de la piscina o el mar, deberemos aclararlos con agua limpia después del baño.

¿Podemos bañarnos con lentillas?

Las personas que lleven lentes de contacto deberán evitar bañarse cuando las lleven puestas, ya que los posibles microorganismos presentes en el agua podrían causar infecciones oculares. Alguna de ellas, puede comprometer gravemente la salud ocular, incluso provocando pérdida permanente de la visión (infección por acantameba).

¿Qué pasa si abrimos los ojos bajo el agua sin protección ocular?

Sumergirse y bucear con los ojos abiertos en el agua de la piscina o del mar de forma puntual no suele ser peligroso, pero sí puede resultar muy molesto. El cloro, la sal y otras sustancias presentes en el agua pueden irritar la superficie del ojo y provocar enrojecimiento, escozor o sensación de tener tierra en los ojos. En los usuarios de lentes de contacto, el problema puede ser más grave y es especialmente importante no abrir los ojos bajo el agua sin protección y con las lentillas puestas.

¿Y si no sumergimos la cabeza?

Por contacto con la piscina o aguas contaminadas, al compartir toallas o manipular los ojos con las manos sucias, es más frecuente sufrir conjuntivitis e infecciones. En este caso el riesgo también aumenta para las personas portadoras de lentes de contacto si se bañan con ellas puestas.

¿Qué pasa con el aire acondicionado?

El problemamás frecuente durante el verano es el ojo seco. El calor, el aire acondicionado y el uso prolongado de pantallas favorecen la evaporación de la lágrima. Este síndrome se manifestará con escozor, picor, sensación de cuerpo extraño y fluctuaciones de visión.

El sol es uno de los agentes de riesgo más importantes a tener en cuenta en verano. Para proteger los ojos, deben usarse gafas homologadas y con el máximo de protección UV.

¿Y con el sol?

El riesgo más infravalorado y no poco frecuente es la posibilidad de presentar una quemadura por radiación UV (fotoqueratitis) que se puede manifestar horas después de la exposición directa al sol con dolor intenso, sensación de tierra, lagrimeo, enrojecimiento y gran sensibilidad a la luz.

¿Cómo debemos protegernos de este riesgo? ¿Usando gafas de sol?

Sí, pero no todas las gafas de sol protegen igual. Lo realmente importante no es que las lentes sean muy oscuras, sino que cuenten con un filtro homologado que bloquee el 100% de la radiación ultravioleta (UV400).

Unas gafas de sol oscuras sin filtro UV pueden hacer más daño que beneficio. Al notar menos luz, la pupila se dilata y deja pasar una mayor cantidad de radiación ultravioleta, que puede afectar a los ojos sin que la persona sea consciente.

¿Cómo podemos elegir unas buenas gafas de sol?

Las gafas de sol deben comprarse en establecimientos de confianza y asegurarse de que cuentan con el sello CE y protección del 100% frente a la radiación UV. Si además vamos a pasar tiempo en la playa, la piscina o practicando deporte al aire libre, unas lentes polarizadas pueden resultar muy cómodas porque reducen los reflejos. Pero hay que recordar que la polarización mejora el confort visual, pero no sustituye la protección frente a los rayos ultravioleta.

¿Qué pasa si miramos directamente al sol sin gafas oscuras?

Hay una máxima que nunca debemos olvidar: no mirar nunca directamente al sol sin la protección adecuada. Mirar directamente al sol, aunque solo sea durante unos segundos, puede causar daños importantes en los ojos.

El riesgo más inmediato es que la radiación solar provoque una retinopatía solar, una lesión que puede ocasionar pérdida de visión, aparición de manchas en el centro del campo visual o deformación de las imágenes. En algunos casos, el daño puede ser irreversible.

A largo plazo, la exposición continuada a la radiación ultravioleta también tiene consecuencias. Con los años, aumenta el riesgo de desarrollar cataratas y puede favorecer el envejecimiento prematuro de las estructuras oculares.

¿Y durante el eclipse?

Durante un eclipse debemos extremar las precauciones. Aunque el sol esté parcialmente oculto, sus rayos siguen siendo igual de peligrosos para la retina. De hecho, al disminuir la intensidad de la luz, muchas personas tienden a mirarlo durante más tiempo, lo que aumenta el riesgo de sufrir una retinopatía solar.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

La única forma segura de observar un eclipse es utilizando gafas homologadas específicamente para eclipses solares, con la indicación ISO 12312-2 o mediante sistemas de observación indirecta. Las gafas de sol convencionales, radiografías, cristales ahumados o cualquier otro método casero no protegen frente a la radiación solar y nunca deben utilizarse para mirar al sol.

¿Algún consejo más para el cuidado de los ojos?

Tanto para el verano como para el invierno: acudir a revisiones oftalmológicas periódicamente. Suele recomendarse una al año, para poder comprobar que los ojos y la visión funcionan correctamente. En consulta podemos detectar algunas patologías incluso antes de que la misma persona que las sufre tenga síntomas.

Y si hay algún incidente ocular o cualquier problema que no pueda esperar a ser atendido en una consulta ordinaria, se puede acudir al servicio de urgencias de oftalmología, cualquier día y momento del año.

Contenido médico validado el dia 15/07/2026 por:
Miopía, Oftalmología general

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