Coriorretinopatía serosa central

Contenido médico revisado por - Última revisión 15/02/2017
Coriorretinopatía serosa central

TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE…

  • La corioretinopatía serosa central es la cuarta enfermedad retiniana que mayor amenaza supone para nuestra visión.
  • Si aparece visión borrosa, percepción de una mancha central, líneas torcidas o problemas con lectura, hay que acudir al oftalmólogo para hacer un buen diagnóstico.
  • Es más frecuente en varones jóvenes, aunque las mujeres, normalmente a edades más avanzadas, también la padecen.
  • El estrés, el embarazo, la toma de corticoides y otras alteraciones hormonales son los principales factores de riesgo.
  • Su forma aguda, no requiere tratamiento en la mayoría de los casos, ya que se resuelve espontáneamente en unos tres meses, pero su forma crónica, sí requiere tratamiento.

Coriorretinopatia serosa central. Visión borrosa y mancha central.

En caso de visión borrosa, percepción de una mancha central, líneas torcidas y problemas de enfoque al leer, hay que acudir al oftalmólogo. Podría tratarse de una coriorretinopatía serosa central u otro problema de retina. El estrés, el embarazo, o la toma de corticoides son algunos de los factores de riesgo.

Síntomas de la coriorretinopatía serosa central

Visión borrosa

Disminución en la visión

Mancha central en la visión

Líneas torcidas al leer

Problemas de enfoque

Los objetos parecen más pequeños de lo que son

Es muy importante acudir al oftalmólogo para un diagnóstico correcto.

¿Qué tipo de enfermedad es la coriorretinopatía serosa central?

La coriorretinopatía serosa central no es una enfermedad frecuente, pero siempre hay que tenerla en cuenta porque es la cuarta enfermedad retiniana que más amenaza nuestra visión detrás de la degeneración macular asociada a la edad, las oclusiones vasculares o el edema macular causado por la diabetes.


¿Quién corre más riesgo de sufrirla?

Es una enfermedad que se diagnostica habitualmente en pacientes jóvenes varones, en la tercera y cuarta década, aunque según los últimos estudios poblacionales, también pueden padecerla las mujeres. En ese caso, suele aparecer en edades más avanzadas.


¿Cómo se detecta la enfermedad?

Con esta enfermedad, es muy importante hacer un buen diagnóstico diferencial, es decir, diferenciar la enfermedad de otras, como puede ser la vasculopatía polipoidea (un tipo de degeneración macular asociada a la edad), la enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada (un tipo de uveítis), tumores benignos (como nevus o hemangiomas), o tumores más peligrosos y malignos (como el melanoma o linfoma).


¿Qué síntomas presenta?

Los pacientes vienen a la consulta con:

  • Visión disminuida y borrosa.
  • Escotomas o defectos centrales de campo visual que el paciente percibe como mancha oscura (negra o grisácea) central inmóvil que le impide o dificulta la lectura.
  • Las líneas se tuercen al leer.
  • Sensación de que los objetos son más pequeños de lo que realmente son.

¿Qué tipos de coriorretinopatía serosa central hay?

Es importante diferenciar también entre dos tipos de coriorretinopatía serosa central, según su tiempo de duración:

  • Coriorretinopatía serosa central aguda
  • Coriorretinopatía serosa central crónica

La coriorretinopatía serosa central aguda dura poco y está autolimitada (se resuelve sola), por lo que el pronóstico visual es bueno. En esos casos, hay que esperar aproximadamente tres meses para valorar su evolución.

En la coriorretinopatía serosa central crónica, las secuelas son más graves La disminución de la agudeza visual está provocada por alteraciones anatómicas. Se producen cambios irreversibles en el epitelio pigmentario, una capa situada debajo de la retina que resulta esencial para el buen funcionamiento de los fotorreceptores. Por ese motivo, es importante realizar un buen diagnóstico para poder planificar un tratamiento en los casos que lo necesitan.


¿Por qué se produce?

A pesar de muchos estudios y mucho interés puesto en esta enfermedad, no se sabe con certeza. Hay varias teorías. Una de las más importantes y con mayor base científica es una teoría basada en el desequilibrio hormonal, por el que los glucocorticoides actúan como mineralocorticoides y producen una inflamación en la coroides, un tejido vascular que nutre nuestro ojo y se sitúa debajo de retina.


¿En qué consiste exactamente la retinopatía?

Cuando hay una inflamación vascular, los vasos se dilatan y se hacen permeables. Si hay un aumento de la permeabilidad de los vasos, el líquido sale y se acumula en la coroides y queda retenido por el epitelio pigmentario. Pero con el tiempo, esta barrera se hace ineficaz, y el fluido pasa por debajo de la retina. Es entonces, cuando tenemos una coriorretinopatía serosa central.


¿Qué provoca el desequilibrio hormonal?

  • Uno de los factores del desequilibrio hormonal es el estrés. Es un factor conocido hace mucho tiempo. Especialmente los varones jóvenes en puestos de responsabilidad y estrés laboral acuden de manera muy frecuente a la consulta.
  • Además, la toma de corticoides también es un factor de riesgo, tanto si hablamos de una pomada para la piel, como de un inhalador para un asmático, o un corticoide por administración venosa. Cualquier toma de este tipo puede desequilibrar el estado hormonal y conducir a una coriorretinopatía serosa central.
  • También otras alteraciones hormonales, como el síndrome de Cushing, o un embarazo, durante el cual se producen muchos desequilibrios hormonales, pueden conducir a esta enfermedad.

¿Qué otros factores pueden producirla?

Además de estos factores directamente relacionados con las hormonas, también se han estudiado otros factores de riesgo:

  • Presencia de helicobacter pylori, que es una bacteria que puede habitar en el estómago y producir una inflamación en su tejido.
  • Tratamientos para depresión, ansiedad, insomnio (problemas con el sueño) también pueden desencadenar una coriorretinopatía serosa central.
  • Los pacientes con factores cardiovasculares como hipertensión, ictus o infartos, también corren mayor riesgo de sufrir la enfermedad, según los nuevos estudios poblacionales.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico empieza por identificación de los síntomas como visión borrosa, mancha central, líneas torcidas). Por ahí se empieza con el diagnóstico.

Realizamos una exploración no invasiva: la exploración del fondo del ojo, con la lámpara de hendidura y el uso de las lentes. También utilizamos un equipamiento más novedoso que es la tomografía de coherencia óptica (OCT). Es un estudio de retina por medio de los rayos de luz, que nos muestra los tejidos de retina y permite ver de manera directa el líquido acumulado por debajo de la retina. Es importante el uso de la opción EDI de la OCT, disponible en nuestro centro, para poder explorar con detalles la coroides, que es dónde se localiza la enfermedad.

En caso de cronicidad o de sospecha que el líquido acumulado bajo la retina está provocado por otra enfermedad, debemos usar pruebas que utilizan un contraste que se administra por la vena, como la angiografía con el uso de fluoresceína y con verde indocianina. Estas pruebas se usan también para planificar el tratamiento. Estas pruebas muestran el estado de la coroides y la localización del punto de fuga, es por donde sale el líquido que se acumula debajo de la retina. También hay otras pruebas funcionales que podemos emplear para saber si los fotorreceptores han sufrido cambios irreversibles por la enfermedad, que son el campo visual, el electrorretinograma multifocal o la microperimetría.


¿Cómo se trata la coriorretinopatía serosa central?

El tratamiento dependerá del tipo de coriorretinopatía serosa central.

Forma aguda

Si hablamos de su forma aguda, de entrada, no se aconseja realizar ningún tipo de tratamiento, ya que en el 80-90% de los casos se resuelve sola. Lo único que hay que hacer es hacer un seguimiento del paciente y realizar unos controles periódicos.

Forma crónica

En caso de que la enfermedad no se resuelva, es recurrente o el paciente tenga la visión muy baja o requiera una buena visión por su profesión, hay que pensar en el tratamiento.

La enfermedad puede asociarse con el uso de corticoides, por lo que habrá que interrumpir el uso de estos fármacos, consultando con el médico especialista o de cabecera que ha prescrito el tratamiento.

También se puede intentar reducir el nivel de estrés, aunque es difícil, pero los pacientes suelen mejorar haciendo deporte, yoga, etc. y enfocando de manera distinta su vida.

Uno de los tratamientos más usados y con una base científica más sólida es la terapia fotodinámica. Este tratamiento tiene una eficacia de aproximadamente el 86 %, además disminuye la recurrencia de la enfermedad. En un 40 % de los casos, la enfermedad puede volver a aparecer, por lo que es importante utilizar un tratamiento que reduzca esta posibilidad.

La terapia fotodinámica es un tratamiento invasivo, ya que se introduce una sustancia que es fotosensible, pero gracias a ello, podemos dirigir el tratamiento con láser sólo a la zona afectada, ya que es donde se acumula la sustancia en el ojo.


Otros tratamientos en desarrollo

Otros tipos de tratamiento, que se investiga actualmente, incluyen el uso de láser con micropulsos. Parece buena opción, aunque quedan por confirmar los resultados de los estudios.

También se tratan estos pacientes con inyecciones intravítreas de inhibidores de una sustancia denominada factor de crecimiento vascular endotelial, el VEGF, conocidas por su uso como tratamiento contra la DMAE o el edema macular diabético. Este fármaco, tiene un uso muy amplio actualmente en oftalmología.

Existen también tratamientos farmacológicos de base científica todavía no demostrada, pero los primeros estudios realizados revelan su posible eficacia. Se trata de inhibidores de mineralocorticoides, como la epleronona y la espironolactona.


En caso de presentar síntomas, como:

  • Disminución de visión
  • Visión borrosa
  • Visión de una mancha central inmóvil
  • Visión de líneas torcidas y problemas de lectura

No sólo es importante acudir al oftalmólogo porque pueda tratarse de una coriorretinopatía serosa central, que necesita el tratamiento en la mayoría de los casos crónicos, sino que lo es para hacer un diagnóstico diferencial y diagnosticar a tiempo enfermedades como la DMAE, que tiene los mismos síntomas.

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